Estrategia de marketing y comunicación para emprendedores. Parte 2

Plan de Marketing y comunicación

El plan de marketing se trata de una herramienta de gran utilidad que permite a la empresa contar con una guía que le facilite la consecución de los objetivos propuestos, por medio de la definición de la estrategia a seguir, basándose en el análisis del entorno, de la situación de partida y de las medidas a poner en marcha.

El plan de marketing resulta de especial importancia para pequeñas empresas y trabajadores autónomos, pero especialmente es de interés para aprender a analizar al mercado, y la competencia, a su vez aprender a establecer la política de marketing identificando las principales soluciones de comercialización para un emprendedor y también saber realizar una previsión de ventas.

Diagnóstico

El primer paso está basado en el reconocimiento de la problemática, por lo que los emprendedores deben participar con todos los colaboradores del proyecto. Una herramienta sencilla para ayudar en este proceso es el análisis de cuáles son las fortalezas y las debilidades que presenta el negocio a emprender.

Tras realizar esta observación, podría resultar, por ejemplo, que el negocio que estás iniciando no haya tomado acciones para la atracción de clientes.

Planificación de la respuesta

El siguiente paso es la planificación, fase por la cual tu negocio, por ejemplo, va a centrarse en un determinado servicio que se ha detectado no es el que abunda en las ofertas actuales del mercado, y tu empresa cuenta con el conocimiento y la tecnología para hacerlo. Es más, puede darse este servicio con una nueva marca, alternativa del nombre principal del que arranca tu emprendimiento. Esta nueva marca se centrará, por ejemplo, en dar servicio a otras pymes que lo requieren y no pueden dedicar tiempo y dinero a ello.

Cómo fidelizar a los clientes  

En este punto se realiza un plan de acciones a seguir, especialmente aquellos que se contratarán bajo demanda, introducir en la carta de presentación en la Web y en las redes sociales aquellos primeros aspectos de respuesta positiva que está dando tu empresa a la que se considera la primera clientela, para que se vaya institucionalizando de cara al mercado el valor que agrega nuestro servicio.

Implementación

Todo lo presentado en la planificación debe ser ejecutado paso a paso. Si una de las acciones proyectadas requiere que se hagan conversaciones con clientes que ya están siendo atendidos para ver el grado de satisfacción que tienen con nuestro servicio, habrá que hacerlo. Pero esta tarea debe hacerse dentro de los tiempos planificados, no demorarse, porque de ella surgirán ajustes a la planificación original.

La implementación de un plan de redes sociales con una correcta segmentación y con contenidos enfocados

Para poder ampliar el conocimiento de las personas sobre tus nuevos servicios, la implementación de un plan de redes sociales con una correcta segmentación y con contenidos enfocados en este nuevo público objetivo debe ser revisada con periodicidad para enmendar cualquier error.

Seguimiento

Para comprobar que la propuesta cuenta con el impacto esperado, es necesario monitorear diariamente las ventas e inventario.

 ¿A qué objetivo estratégico pretende responder el plan de comunicación?

También debes preguntarte ¿cuál es el verdadero objetivo de negocio que perseguimos? Un ejemplo podría ser “para vender más”, pero podrían ser muchos otros, como “mejorar la percepción de calidad de mis clientes” o sencillamente “comprometer más y mejor a mis empleados con el negocio”. También puede responder a la necesidad de adquirir notoriedad: o sea, posicionamiento de marca y del negocio en general.

¿A qué audiencia vamos a dirigirnos?

En función de la respuesta a la primera pregunta determinaremos qué públicos son los más importantes. El plan de comunicación puede estar dirigido a clientes, empleados, socios, proveedores, administración pública, organizaciones no gubernamentales, etc.

Obviamente puede estar dirigido a varios colectivos al mismo tiempo, aunque seguramente tendremos que matizar después el mensaje que queremos transmitir a cada uno y diferenciar los canales para cada colectivo.

¿Qué es lo que queremos transmitir?

Dicho de otra forma, ¿cuál es el mensaje? Para que sea efectivo debe ser concreto y relevante para quienes van a recibirlo. Es la única forma de que tengamos alguna posibilidad de que nos tengan en cuenta.

No olvidemos que nuestro mensaje tiene que competir con una verdadera avalancha de información comercial de millones de marcas que luchan por hacerse su hueco en el mercado y en la mente de nuestro cliente.

¿Qué canales vamos a utilizar?

Aquí hay que tener en cuenta dos cosas fundamentales: el público al que nos dirigimos y lo que le queremos contar. Por ejemplo, si queremos llegar a mucha gente con un mensaje muy innovador e interesante, seguramente podemos utilizar a los medios de comunicación, siempre ávidos de este tipo de contenidos (desde una simple nota de prensa hasta el uso de las redes sociales).

Si queremos transmitir un mensaje muy comercial (una oferta concreta para un público muy concreto), la mejor opción podría ser la publicidad en medios locales (desde una guía de servicios de un polígono industrial, hasta una cuña en la radio, por poner dos ejemplos muy habituales en el entorno local).

Si lo que queremos es intensificar la relación con nuestros clientes, quizás debamos recurrir a un evento. Se trata de elegir la alternativa más conveniente en términos de eficacia y presupuesto.